Carmilla: la mala representación adorada

La spooky season ha llegado a su final, pero en Gafas Sáficas no podíamos dejar escapar esta oportunidad sin hacer un pequeño artículo-reseña del que es quizá uno de los libros con personajes sáficos más conocidos y famosos: Carmilla.

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Carmilla es una novela corta de Sheridan Le Fanu escrita a finales del siglo XIX y que nos presenta a Laura, una joven que ha vivido de forma tranquila hasta que aparece Carmilla, una preciosa y enigmática joven que ¡sorpresa! es una vampiresa. Esta novela supone en gran medida una precursora para el género de vampiros y sirvió de inspiración para el Drácula de Bram Stoker.

Uno de los aspectos más importantes de esta novelette es el tema de lo erótico y lo sexual. Durante la literatura gótica y todo el movimiento romántico se dio una gran prevalencia de todo lo lúgubre y lo oscuro, con el uso de tabúes para provocar sensaciones negativas en los lectores o para dar el mensaje de que la caída en ello suponía el castigo y la perdición de la persona. En este caso, lo erótico viene dado por una relación sáfica entre Carmilla y Laura desde sus primeros encuentros y la narración inicia con una escena algo sexualizada (aquí se ve también la cultura de la pedofilia) en la que Laura narra un sueño en el que una hermosa joven la visita y al despertarse tiene dolores fuertes en el pecho.

Con los años, Laura se siente sola porque no ha tenido la compañía de más niñas de su edad en el castillo donde vive con su padre y los sirvientes. Un día, un carruaje se estrelló junto al castillo y la madre de Carmilla le pidió que le diesen refugio mientras ella continuaba su camino. Ambas tienen una buena relación desde el primer momento y se confiesan que se han visto en sueños.

“¿No te parece que lo mejor será pensar que nos conocimos hace doce años y que, por tanto somos viejas amigas? Yo, por lo menos, creo que desde nuestra infancia estábamos predestinadas a serlo.”

Podríamos tratar bastante más esta entrada como una reseña, pero creo que con esto ya es necesario porque os sirve como introducción a lo que es la novela por si no la habéis leído y que lo hagáis en caso de que no.

La novela es una de las más elogiadas  la hora de hablar de representación sáfica aunque incumple prácticamente todo lo que se le pide a cualquiera de forma normal: está escrita por un hombre (probablemente cishetero, anacronismo que me vais a permitir), la representación de las mujeres está muy sexualizada y la relación entre ellas se toma más como un morbo que cualquier otra cosa.

Si miramos cualquier obra actual con estas características vamos a odiarla. Así, Blue is the warmest colour es una de las obras más rechazas por parte del colectivo por dar una representación sexualizada de las relaciones entre mujeres hasta tal punto de que las actrices llegaron a afirmar que se sentían casi como prostituidas. A muy pocas personas, por desgracia, nos ha sorprendido la noticia de que su director ha sido acusado de violencia sexual.

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Para leer sobre cine adolescente, leed la entrada de Lola: ¿Dónde está nuestro cine adolescente?

Por otro lado, Carmilla ha sido adaptada recientemente en una miniserie publicada en Youtube con su propia película también. Esta nueva adaptación toma el concepto, pero lo trae a la época reciente con una joven Laura que graba a diario todo lo que le sucede en una especie de daily vlogs. 

Esta miniserie es una obra de arte en todas sus formas y corrige y mejora todo lo malo que tenía el libro en cuanto a representación desde una perspectiva actual: la serie está producida por una gran cantidad de personas LGBT y la sexualización brilla por su ausencia (gracias al cielo). Os recomiendo muchísimo veros esta miniserie porque de verdad que es prácticamente imposible que no os guste y, como los capítulos son tan cortitos, ni os daréis cuenta de que os habéis tirado todo el día frente al ordenador (experiencia propia).

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En verdad descubrí la novela gracias a mis hijas.

Ahora volvamos a lo que nos acontece: ¿por qué narices adoramos tantísimo el libro de Carmilla si cae en tantos tropos tóxicos? La mala representación adorada no es la primera vez que se da ni será la última. Obras como Queer as folk, con toda la representación de la peor masculinidad tóxica dentro de los hombres del colectivo, o Glee con la sexualización, los tópicos inacabables o toda la bifobia son algunos de los muchísimos ejemplos, pero, ¿por qué los adoramos?

La respuesta creo que va directamente en el hecho de que las personas del colectivo LGBT somos, por si acaso se olvida, personas, no somos maquinas hechas por y para el activismo. Queer as folkGlee son dos series que han supuesto para muchas personas del colectivo el primer acercamiento a este. Es, en muchos casos, la primera vez que esa persona, en muchos casos siendo adolescente, con todas las dudas y miedos que ello implica siendo LGBT, se veía reflejada en algo, que veía que era natural sentir lo que sentía y ser lo que era.

Con esto, no quiero decir que sea perfecto lo que hacen o que no se pueda criticar por esto mismo. Todo debe ser puesto a crítica y ninguna obra se debe tomar como un dogma para la representación. Me gusta pensar en el mundo de la representación casi como en una ciencia misma en ese sentido (salvando distancias): los dogmas solo crean problemas e impiden el avance y la mejora.

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Brittany supone el mejor ejemplo de la mujer bisexual vista como una mujer idiota que no tiene claro nada de lo que sucede en su vida.

 

Sin embargo, Carmilla no es el primer encuentro de prácticamente ninguna persona LGBT, ¿por qué la adoramos? Probablemente aquí juegue el factor tiempo y el factor promotor. Carmilla forma parte de unos clásicos de la literatura gótica y, quieras o no, que una obra con esa importancia incluya a personajes sáficos, aunque no estén bien representados, es siempre algo por lo que alegarse, aunque sea criticable.

Por otro lado, en cuanto al factor tiempo, como hablé en la entrada sobre historia LGBT, es muy importante verse reflejado a lo largo del tiempo. Sucede lo mismo con los juicios de Sodomía, suponen el encarcelamiento y la consideración de pecado solo por mantener relaciones entre hombres (aunque en realidad la sodomía es el pecado de tener sexo anal, but u know), algo negativo, pero a la vez implica la existencia clara de personas “LGBT” durante la Edad Moderna y Media.

Carmilla muestra, en realidad, lo peor de la consideración de las relaciones entre mujeres durante la Época Victoriana, pero, a la vez, supone una existencia clara de estas mujeres. No es una imagen abstracta, no, es una muestra clara de que existían y de que se había formado una imagen determinada en torno a ellas.

“Carmilla me cogía entre sus brazos, me miraba intensamente a los ojos, sus labios ardientes ‘recorrían mis mejillas con mil besos y, con un susurro apenas audible, me decía: -Serás mía… debes ser mía… Tú y yo debemos ser una sola cosa, y para siempre”

PD: Si queréis saber más sobre mujeres sáficas que se quisieron mucho en la época victoriana, leed la entrada de Meri: Señoras que se empotraron hace mucho.

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